Los estudios más recientes sobre las emociones en campos como la neurociencia, la psicología cognitiva, psicología ambiental, entre otros, señalan su importancia como un componente esencial del conocimiento, la memoria y del bienestar humano. De allí que el diseño de interiores ha evolucionado para crear espacios de trabajo que propicien emociones positivas en las personas que los usan.


El llamado Diseño Sustentable toma en cuenta elementos de eficiencia en el uso del espacio adaptándolos a los requerimientos emocionales de los usuarios, partiendo de la premisa de que el lugar donde se habita debe ser apropiado para las personas, y que es parte integrante del comportamiento humano.


La Psicología Ambiental, la Biología y la Medicina son las disciplinas que aportan criterios que son útiles a la hora de diseñar una oficina:


• El usuario requiere de un espacio que le permita realizar su tarea de manera cómoda y segura. Esto va unido a que en muchas oportunidades existe la necesidad de privacidad, y es importante contar con espacios que permitan realizar trabajos que requieran privacidad o concentración.

• Existen aspectos afectivos ligados al entorno que influyen en la apropiación del espacio por parte de los usuarios. Por ejemplo, el sentirse cómodos e identificados con la organización y con sus funciones va a llevar a los usuarios a la aceptación del espacio, y al cuidado de sus instalaciones.

• Hay efectos conductuales producidos por el ruido, la iluminación, las vibraciones y la temperatura, entre otros factores climáticos y ambientales. Se ha encontrado relación entre dichos factores y el rendimiento laboral; por ello, es importante cuidar que estas condiciones sean controladas generando un ambiente más adecuado posible para el trabajo.

• La ergonomía de los espacios, el puesto de trabajo, las herramientas e incluso las tareas a desempeñar, al igual que los elementos ambientales mencionados arriba, influyen en el desempeño laboral y en la sensación de bienestar personal. De ahí que sea importante contar con oficinas adaptadas a las capacidades y posibilidades de los usuarios. Afortunadamente, hoy en día es posible hacerlo de manera simple con la ayuda de expertos en el tema.

• Cada vez más se piensa en grupos específicos de población, entre los que se encuentran personas de la tercera edad y con diversidad funcional o discapacitados. Esto ocurre, no solo por un cambio de filosofía en las empresas, sino también gracias a legislaciones orientadas a que el individuo tenga control espacial, que aporta un sentimiento de seguridad vinculado con el lugar donde se desarrolla la vida profesional.


Aunque parezca complicado, es muy posible diseñar una oficina nueva o adaptar una oficina existente con la ayuda de profesionales expertos. Atrévase a solicitar ayuda para obtener el mejor resultado posible: una inversión inteligente que aportará mayor bienestar y productividad para su organización.

 

 

Autora.

Gabriela Pinto Longart.

Psicologo Social.